Real castllano

PRE-TEXTOS

Pre-texto 03
Pre-texto 3 Rithée Cevasco PDF
Pre-texto 02
Trauma: acontecimiento y advenimiento de lo real Sandra Berta PDF
Pre-texto 01
Advenimiento de lo real Colette Soler PDF
Presentación
de la X Cita
Veinte años... R. Escapa y R. Miralpeix  
       

Pre-texto 03
Pre-texto 3
Rithée Cevasco, Pre-texto de la Cita internacional de Barcelone, en septiembre 2018
Junio 2017

La expresión “advenimientos de lo real” puede suscitar interrogantes. ¿Qué distinción hacer entre advenimiento ¿en singular?, ¿en plural? ¿acontecimiento(s)? e incluso ¿“manifestaciones” de lo real? ¿Cómo por otra parte no evocar el frecuente contrapunto en Lacan entre el “síntoma como acontecimiento del cuerpo” y “la angustia como manifestación del advenimiento de lo real

Si me refiero a lo indicado por Colette Soler, puesto que a ella le debemos la presentación del tema de nuestra cita: así como lo ha precisado en varias ocasiones, advenimiento toma el sentido de algo esperado e incluso deseado. El término adquiere pues un valor positivo. Pongo pues en relieve la pregunta: ¿qué puede esperarse como advenimiento de lo real a partir de un análisis? Lacan habló de su esperanza de un posible advenimiento en el final de un análisis: el de un nuevo significante, una invención –vaciando este término de toda pretensión– al final del análisis, un significante que provenga de cada uno, singular pues.

Encontramos la expresión “advenimientos de lo real” en “Televisión” y en “La Tercera”. No obstante Lacan la menciona también en otros contextos. Por no citar sino uno: el “advenimiento del sujeto real” que menciona en el Seminario 6, El Deseo y su Interpretación…, sujeto con el que nos confrontamos en la experiencia como “ya advenido” en el pasado, en el origen mismo de su producción.

En cuanto a “lo real”, entiendo el “du réel” como un partitivo en francés. El uso del artículo neutro en español me parece bienvenido en esta ocasión pues evita hablar “del (de EL) real”.

Y ello por varias razones.

En primer lugar, me parece que nos referimos a un “campo de lo real” más amplio pues que lo real circunscripto por la práctica analítica: real de la ciencia, del arte, de la política e incluso a veces del goce real del ser viviente.

El término “real” es portador, pues, de un sentido diferencial. Depende de las prácticas que lo circunscriben (término que podría afinarse con la escritura borromea). Se trate o no de prácticas elucidadas, siempre están atrapadas en cierto discurso. Abordamos a lo real como lo excluido de todo sentido, ¡sin duda!. Pero ¿que podríamos decir de un real que no estuviera circunscripto por una práctica/discurso? Lo real en tal o cual otro campo, en tal o tal otra práctica, se cierne como lo imposible (Freud se había percatado ya de ello, cuando hablaba de lo imposible de gobernar, de educar, de analizar). Podemos pues aproximarnos con más precisión a lo real como aquello que constituye el límite propio de cada práctica y todo discurso. Toparse con esos límites pudiendo por otra parte inducir un giro hacía otras orillas discursivas, lo real se revela de ese modo en los intersticios de la “ronda” de un discurso a otro.

Esto es válido para la ciencia misma que no deja de lado sus imposibles. Solo la ideología de la ciencia (no el orden de sus razones) en su alianza con el discurso del capitalismo está en el origen de la promoción de ese “todo posible” ofrecido en el mercado de las ilusiones consumistas.

Por otra parte, la escritura borromea nos permite circunscribir lo real en juego en el campo del psicoanálisis. Se define a partir del Uno (el del número, no evidentemente el de la unificación de dos en uno).

La escritura de lo real es doble en Lacan. El Uno de lo real como simple redondel de cuerda (expresión mínima llamada en el lenguaje de los nudos “nudo trivial”), equivalente al de lo simbólico y al de lo imaginario. Cada nudo trivial teniendo su consistencia, agujero y ex-sistencia. El redondel de cuerda es entonces “ciertamente la representación más eminente del Uno, en cuanto no encierra más que un agujero” nos dice Lacan en Aún, muy al comienzo de su aventura con los nudos borromeos.

Afirma asimismo y de manera insistente que “su nudo” es real. Ya no se trata del nudo trivial, sino del borromeo formado en su expresión mínima con tres redondeles de cuerda, y más allá se trata del nudo del sínthoma (con “h”) en tanto que este último es definido por una función, la de anudamiento.

Se trata entonces de la estructura real del parlêtre (real que Lacan intenta escribir fuera del “área” [l’erre] de la metáfora y que, en tanto real, no puede ser considerado como un modelo que se aplicaría a …).

Lo real es pues una de las tres dicho-menciones del parlêtre, como lo son lo simbólico y lo imaginario. Se trata de los elementos genéricos de todo ser hablante. Pero lo real del nudo es soportado por la modalidad del anudamiento por el sinthoma (con “h”): real singular, proprio a cada uno, uno por uno pues.

La clínica construye sin duda tipologías, esa es su función. Pero se trata de una clínica que debemos olvidar en cada caso nuevo, la orientación por lo real apuntando siempre a lo singular propio a cada analizante.

Lo real se conjuga pues con el Uno y también con “al menos tres…” descartando en cambio al dos que contradiría al axioma de exclusión (no hay relación sexual que pueda escribirse). Únicamente el discurso analítico permite desvelarlo a la diferencia de los otros que lo encubren.

¿Qué “advenimiento de lo real” podríamos pues esperar del psicoanálisis que no esté vinculado con este real imposible de la relación sexual? Ya sea bajo la forma de la letra del síntoma, o como manifestaciones de afectos y, entre ellos, en primer lugar el afecto privilegiado que constituye la angustia.

Sabemos que lo real específico del análisis en tanto imposible se localiza por las negatividades de la estructura del lenguaje: no hay metalenguaje, no hay discurso del universo, no hay Otro del Otro en el plano del lenguaje. Podemos añadir: la verdad en tanto medio-decir, e incluso el “no todo” del objeto “a” en su forzosa parcialidad. Todos enunciados de “no hay”, anteriores a la declaración en 1967 del axioma concerniente a la negatividad de lo real del sexo: “No hay relación sexual que pueda escribirse” (“gran secreto del psicoanálisis” nos dice Lacan). Goce y lenguaje se anudan pues en sus fórmulas de negatividades. Negatividades que en cambio encuentran sus respuestas positivas en las variaciones sinthomáticas (con “h”) que, al responderles, funcionan como sus suplencias.

En cuanto a los “advenimientos de lo real” a partir de la práctica del psicoanálisis se plantea in interrogante: ¿las variaciones de solución sinthomáticas (con “h”) encuentran una declinación diferencial según las modalidades del goce sexual: fálico y no todo fálico, ese goce otro que el fálico… si existiera? Goce otro que no debe confundirse con el goce del Otro... que no existe y que sólo se imaginariza en las significaciones fantasmáticas, principalmente encarnadas en las figuras de El padre y La mujer.

¿La elección del sexo (liberada de la significación fantasmática del goce) puede esperarse como advenimiento de lo real del goce sexuado? Si hablamos de elección, es porque está la expectativa de algo que advendría de nuevo a diferencia del síntoma de goce ya advenido y fijado desde la infancia en su dimensión ‘traumática”, en su doble vertiente; traumatismo sexual y traumatismo de lalengua que entran en coalescencia.

El imperativo freudiano, tantas veces comentado: “Wo … war soll … werden”[1] —dejo voluntariamente puntos suspensivos en los “locus” de lo que ya era y lo que debería advenir— puede evocarnos algo del orden de esos “advenimientos de lo real” a los que apunta la política de un psicoanálisis orientado hacia lo real.

Estos advenimientos surgen como efectos de un decir (ni deducido, ni inducido, sino inferido a partir de los dichos del analizante en la cura),[2] ese “decir” que queda olvidado tras los dichos.

Respecto al sínthoma (con “h) en cuanto función de anudamiento borromeo, ¿podemos esperar en la cura una posible elección? C. Soler[3] nos sugiere: si hay elección, si no estamos condenados por el destino ya trazado por las elecciones forzadas de las formaciones de los síntomas de goce en la infancia, esa elección se daría pues sin duda al nivel del sínthoma (con “h). He aquí pues algo que podría esperarse de un análisis.

Ello nos interroga y de una manera que nos concierne particularmente, en cuanto al “advenimiento” del sínthoma (con “h”) de analista y su relación con lo real. Nos interroga acerca del (o de los) por qué de esa elección, tema clásico estudiado bajo la forma del “advenimiento del deseo del analista”.

Un decir de este orden que puede ser pues inferido en el dispositivo del pase y que acompañaría en consecuencia una nominación de AE.

De los “advenimientos” de lo real a partir del análisis, ¿no podríamos también interrogar modalidades, o modulaciones del “no todo” en los atravesamientos del muro de los imposibles de la significación, del sentido, de la relación sexual (según L’étourdit), y, más particularmente, las inferencias de un decir del no todo en lo que concierne a ese goce otro que el goce fálico?[4]

Las fórmulas de la sexuación nos invitan, me parece, a dar ese paso a partir de ese “algo” que puede circular entre las cuatro estancias de lo necesario y lo posible, que determinan una contradicción (negación forclusiva: si o no) y de lo contingente y lo imposible que nos confronta, con un indecidible (si y no; si pero no del todo…, es eso, pero no totalmente…) más cercano a lo que sería la negación discordancial de la gramática francesa.

En este contexto, quiero aclararlo, no se trata de retomar el viejo debate acerca de la especificidad de la escritura femenina, pues la escritura de las mujeres, así como sus testimonios de pase, no son forzosamente (ni únicamente) de las que puede esperarse ese decir no todo. No se trata tampoco de la “feminización” del mundo analítico o mundial, y menos aún -va de suyo- de una supuesta “feminización” del analista hombre.

Se trata de la circulación entre el lado izquierdo y el lado derecho de las fórmulas de la sexuación que rompe todo anclaje en la “todhomanía” de universal de la normalidad (norma macha, nos dice Lacan) y de inferir el Decir del “verdadero agujero” de la estructura del parlêtre. Todo Decir es existencial y contingente, pero el Decir del Uno, el Decir del Uno-sínthoma (con “h”), puede declinarse en diversas modalidades de decires.. No se trata de afirmar que habría un UN-DECIR-OTRO, de ese goce otro que responde a una lógica del no todo, en cuyo caso retornaríamos ciertamente al cierre del discurso sobre la sexualidad que reconduciría al “dos” complementario de la relación que no hay.

La pregunta podría entonces ser formulada así: ¿qué conexión entre el UNO-Decir del sínthoma (con “h”) y el “no todo”?

He querido simplemente trazar algunas aristas posibles de los múltiples interrogantes a los que nos convoca el tema de “los advenimientos de lo real” para nuestra próxima cita en Barcelona. ¡No esperamos del análisis el advenimiento del mesías! Podemos esperar en cambio el advenimiento de una ética (ella también vaciada de toda pretensión) de un decir del no todo al cual nos invita el psicoanálisis. Advenimiento que podría tener incidencias más allá de nuestra práctica si lográsemos (¿esperanza vana?) producir un eco de nuestro discurso en otros “advenimientos” de lo real que se anuncian más bien del lado de un totalitarismo del todo. En particular en el campo de la política… por no detenerme en el discurso capitalista promotor de formas de “todhomanía” ciertamente no tradicionales, pero que no cesan de promulgar un universo de lo no-imposible, asociado a la omnipotencia de una ideología de la ciencia que no se hace responsable de las consecuencias de su tratamiento –sin duda eficaz– de lo real.
________________
1. La expresión freudiana bien conocida: Wo es war, soll ich werden.
2. En L’étourdit Lacan sitúa el DECIR como efecto de un corte. Con la escritura borromea pone en primer lugar el acento en un DECIR que anuda y nombra. No obstante más adelante (Seminario 24, L’insu…) retoma la función del corte sobre uno o más toros que son los redondeles de cuerda por la operación de su eventual inversión (retournement).
3. En su libro Lacan, lector de Joyce. (Próxima publicación en castellano en las ediciones S&P).
4. Nuestra colega Florencia Farías, según tengo entendido, ha presentado una tesis de doctorado donde aborda este problema. Lamentablemente no está aún a mi disposición, pero sí seguro que lo estará para otros colegas de nuestra comunidad y será pues una referencia en lo que concierne a esta cuestión.
5. Ver el capítulo XIV del seminario …ou pire. Corresponde a la clase de Sainte Anne sobre “El saber del psicoanalista” del 1 de junio de l972. Lacan habla de lo que sería algo del orden de una circulación (lo cual no deja de evocar la “ronda” de los discursos) inducida por la propia lógica inestable que funda esta partición lógica del goce sexuado entre todo fálico y no todo fálico.

Pre-texto 02
Trauma: acontecimiento y advenimiento de lo real
Sandra Leticia Berta, Pre-texto de la Cita internacional de Barcelone, en septiembre 2018
Mayo 2017

A partir del momento en que decidimos trabajar el tema del advenimiento de lo real para el próximo Encuentro Internacional me pregunté por las incidencias clínicas de esta expresión. Por haber investigado algunos años sobre el trauma inmediatamente se me impuso una pregunta: si considero el factor tíquico del trauma ¿hay alguna diferencia entre el acontecimiento traumático y el advenimiento de lo real? Les presento mis consideraciones.

En la historia del psicoanálisis, el acontecimiento traumático dio lugar no solo al descubrimiento del inconsciente sino también a la diferenciación entre acontecimiento traumático y la estructura del trauma a ser entendida como agujero (trou) y cuya escritura es: S(A/), así como lo propuso Lacan en el final de su enseñanza. El pasaje del acontecimiento traumático al troumatismo orienta la dirección de la cura en cada análisis. La elaboración de un saber sobre el instante tíquico torna el trauma índice de un real indecidible.

En esa dirección que va del trauma al troumatismo diferenciamos algunas concepciones de la temporalidad: la del a posteriori (nachträglich), la del acto que privilegia el corte topológico y la del tiempo del anudamiento borromeano. Todas ellas cuentan con temporalidad lógica propuesta por Lacan: instante de ver, tiempo de comprender y momento de concluir.

Decir el advenimiento del trauma en lugar de acontecimiento traumático puede servir para destacar el instante traumático diferenciándolo de su elaboración. Entiendo que es un matiz al cual me referiré más adelante. En nuestra comunidad hemos hablado del evento de goce del significante 1, del pasaje de la tychê como acontecimiento de goce y de los unos de la repetición. Me parece que en este sentido acontecimiento y el advenimiento son sinónimos, como podemos leerlo también en el diccionario. Pero el advenimiento pone el acento en la llegada y no solo en los diferentes trazos del acontecimiento.

Por otro lado, si nos referimos al advenimiento, tenemos que diferenciar dos acepciones en la enseñanza de Lacan: advenimiento del sujeto y advenimiento de lo real. No son las únicas pero si las más relevantes.

La noción “advenimiento del sujeto” es oriunda de las elaboraciones sobre lo simbólico y fue formalizada por las operaciones de causación del sujeto: alienación y separación.[1] Recuerdo brevemente que, en la alienación con su vel de la disyunción exclusiva el sujeto elige la petrificación o el sentido. En la anterioridad lógica de la causación del sujeto la segunda operación refiere a la separación cuyo efecto es el objeto a,[2] entrando el sujeto en la metonimia de la cadena significante (S1-S2).

Cabe agregar que en un momento posterior el vel de la disyunción exclusiva sirve para señalar la división del sujeto y el goce. Aquí lo que se acentúa es el significante gozado, la substancia gozante que es finalmente lo que adviene de lo real si consideramos el S1.

De hecho, la contingencia del advenimiento de lo real por un significante S1 podemos leerla en las operaciones de la causación del sujeto y también en la escritura del nudo borromeano.

El advenimiento de lo real como irrupción de S1 está presente referido al sujeto y a las elaboraciones sobre el parlêtre. Ambos comparten la misma lógica pero en lo que respecta a la temporalidad me parece que la causación del sujeto pone el acento en el a posteriori traumático aludiendo a un real que resta como límite éxtimo mientras que en el nudo con su cardinalidad el advenimiento del trauma es anudado.

El 1 de lo traumático es 3: real, simbólico e imaginario. Aquí el “advenimiento de lo real” puede convenir al trauma borromeano indicando que el trauma adviene anudado. Entre los años 1974 y 1975 podemos encontrar una diferenciación entre el advenimiento de lo real y el acontecimiento del decir que requiere la temporalidad del nudo. En el Seminario 21, Le non dupes errent Lacan incluye al acontecimiento del decir como escritura del nudo diferenciando el acontecimiento simbólico, real e imaginario.[3] Un pasaje llamó mi atención: “El acontecimiento, él, el acontecimiento no se produce sino en el orden de lo simbólico. No hay acontecimiento sino del decir”.[4] Es preciso tiempo para escribir el nudo del decir, nudo del parlêtre que se hace al trauma borromeano.

Avancemos sobre la expresión “advenimiento de lo real” en "La tercera".[5] En esta conferencia, contemporánea al Seminario 21, Lacan dice que el analista depende del advenimiento de lo real, como ya lo ha destacado Colette Soler en su libro Les Avènements du réel, de l´angoise au symptôme[6] y en el primer Pre-texto de la Cita de Barcelona, 2018. Después de esta afirmación, Lacan se refiere a la interpretación como equívoco y a la lalangue que se sedimenta como detritos del inconsciente de una experiencia que deja como saldo un saber. La interpretación obra con lalangue lo cual no impide que el inconsciente sea estructurado como un lenguaje. Eso significa que la interpretación opera con los Unos de goce para que el parlêtre se haga a lo borromeano.

Si el trauma es advenimiento anudado de S1, irrupción de lo real, esa es la prueba clínica de que el trauma es anudamiento de un real. Aunque para el trauma advenimiento y acontecimiento sean sinónimos podemos encontrar un matiz. Acentuar el advenimiento de lo real del significante traumático no es sin consecuencias porque convierte el a posteriori en acto y en tiempo lógico anudado. Además las consideraciones sobre la moterialité propias al nudo borromeano inciden sobre el sentido nachträglic. En la clínica hay que forzar (forcing[7] matemático) la palabra en su moterialité para leer en lo que se oye y producir una escritura. Por lo tanto no es lo mismo buscar el sentido de un acontecimiento que apuntar al sentido-gozado de un saber. Eso no significa prescindir del fantasma pues sería impracticable la clínica, pero sí estar a disposición “de eso que hace función de real en el saber”.[8] Esos dichos del acontecimiento traumático aluden al acontecimiento de un decir y evocan lo real anudado que ex-siste al sentido (ausentido).

Finalmente, el advenimiento de lo real del trauma convoca a pensar la clínica borromeana, considerando el inconsciente real y el agujero en el saber. Una vez más, hablar del trauma en psicoanálisis es hablar del psicoanálisis. No es por casualidad que la pregunta de Freud sobre el trauma dio lugar al descubrimiento del inconsciente.

São Paulo, 26 de Mayo de 2017.
________________
1. Lacan, Jacques (1964). El Seminario, libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós, 1989.
2. Lacan, Jacques. El Seminario La lógica del fantasma. 16 de noviembre de 1966.
3. Lacan, Jacques. El Seminario, libro 21. Los no incautos yerran. 18 de diciembre de 1973.
4. Lacan, Jacques. El Seminario, libro 21. Los no incautos yerran. 15 de enero de 1974. “[...] l´événement lui, l´événement ne se produit que dans l´ordre du Symbolique" (Publicado en Staferla).
5. Lacan, Jacques. "La tercera". 1ro. Noviembre de 1974. Publicada en Intervenciones y textos 2. Buenos Aires: Manantial, 1993, pp. 73-113.
6. Soler, Colette. Avènements du réel, de l´angoise au symptome. Cours 2015-2016. Paris: Éditions du Champ lacanien. Collection Études, Octobre 2016, p. 170.
7. Lacan Jacques (1776-1977). El Seminário L´insu que sait de l´une-bévue s´aile à mourre. 19 de abril de 1977.
8. Soler, Colette. Lacan, l´inconscient réinventé. Paris: Presses Universitaires de France, 2009, p 19.

Pre-texto 01
Advenimiento de lo real
Colette Soler, Pre-texto de la Cita internacional de Barcelone, en septiembre 2018
Abril 2017

Aprovecho este primer pre-texto que me pidieron los dos responsables de la Cita 2018 en Barcelona, para reflexionar sobre la problemática del tema que hemos elegido.

La palabra advenimiento designa un momento de emergencia, un tiempo de aparición de algo nuevo, inédito, que se puede prever –advenimiento al trono de Luis XIV, o el advenimiento de un nuevo régimen político–, que puede también ser esperado simplemente –como en el uso mesiánico, advenimiento del salvador o del fin del mundo–, pero también puede advenir por sorpresa. ¿No es, por ejemplo, el caso del advenimiento del freudismo a finales del siglo XIX? El matiz aquí es interesante: no hablaríamos del advenimiento de Freud, sino del freudismo, sí, que no estaba de ningún modo previsto y menos aún esperado.

Entonces, ¿advenimiento de real? La idea común, incluso aquella recibida de la transmisión lacaniana, no es la de que lo real pueda advenir. Más bien sería pensado como lo imposible de evitar para los seres hablantes que están inmersos en lo imaginario y lo simbólico. Esta definición, imposible de evitar, por amplia que sea, ya divide lo real en dos partes. De un lado, lo real que no debe nada a lo simbólico, un tsunami, lo mismo que la sex ratio a la que Lacan da tanta importancia, son de este género, digamos globalmente, lo real de la naturaleza o de la vida. Pero lo imposible de evitar no se reduce a ello, pues del otro lado está también el destino –es la palabra utilizada en nuestra civilización para designar lo imposible de evitar– que nos hace el lenguaje.

Desde siempre se lo ha declinado en términos de desdicha,[1] de impotencia y de imposibilidad, y se lo ha imputado a los dioses o al pecado. Lacan reconoció ahí el efecto de la estructura del lenguaje sobre el viviente, lo que yo he llamado las negatividades de la estructura. Pero eso es olvidar que las brechas introducidas por el lenguaje en el hablante están preñadas de muchas otras cosas más allá de esta maldición: de todas las posibilidades de invención y de creación que desde hace tiempo han sido incluidas en el término de “sublimación” y de las que la humanidad se glorifica. Ya en “De una cuestión preliminar…”, ¿no decía Lacan incluso que “la función de irrealización no está toda en el símbolo”?[2]

Ahora bien, cuando Lacan emplea la expresión “advenimiento de lo real”” –no dice “de real” ni “de reales”– en Televisión y en “La tercera”, habla en los dos casos de efectos de la ciencia. Alunizaje por un lado, y por el otro, producción de nuevos plus de goce en el capitalismo que la ciencia condiciona. Se está claramente en la problemática de la fecundidad humana, de su capacidad para hacer advenir lo nuevo, para cambiar conjuntamente y a la vez su ser y su entorno. Ciertamente, no estamos ya hoy en día tan seguros de que esta capacidad sea sinónimo de progreso, como sí fue el caso con el entusiasmo de las Luces del siglo XVIII, y también con la esperanza del “hombre nuevo del siglo XIX”; hoy, la historia ha mostrado la cara sombría y sin ley de esta fecundidad. Lacan, siempre al día, señala ahí indudablemente, sus efectos… biopolíticos para lo colectivo, más allá de los efectos propiamente individuales que el psicoanálisis trata. Ya en otro lugar, al final del seminario XI, preguntaba: ¿Qué pasará cuando todo el libro de la ciencia haya sido comido? Sin duda el último capítulo aun no está escrito, pero nosotros no podemos hacer menos que retomar la cuestión en Barcelona 2018.

Este no será más que un aspecto de nuestro tema, puesto que nosotros deberemos preguntarnos también cómo adviene para cada uno este real que nos hace el inconsciente, llamado destino durante mucho tiempo. ¿Se hablará acaso de un advenimiento del destino bajo su cara más sombría de maldición? Esta es la cuestión. Los dos términos parecen contradecirse, puesto que el advenimiento es acontecimiento, mientras que el destino se comenta como un “estaba escrito”. Y de hecho, se experimenta como sufrido, esencialmente como repetición y síntoma, dos nociones freudianas, donde Lacan lee los dos mayores efectos del inconsciente-lenguaje, es decir, el inexorable encuentro fallado,[3] que falta, y la fijación inamovible del goce y sus condiciones.

Entonces, ¿advenimiento de la repetición? Sí, puesto que la repetición es menos automaton que tuchè. Es necesario el encuentro accidental a merced de los episodios de la vida, para que la ley del encuentro fallado advenga como necesaria, como lo que no cesa. Adviene por lo que lo motiva, la insistencia de los significantes del inconsciente. Recordé el texto de 1955, diciendo que la función de irrealización del símbolo no lo es todo, pero he dejado en suspenso la continuación de la frase, que decía, hablando del símbolo “para que su irrupción en lo real sea indudable, basta con que se presente, como es común, bajo forma de cadena rota.” Y Lacan quería como prueba nada menos que las palabras de amor en el acercamiento de la cosa partenaire. Televisión dirá, veinte años más tarde, “dicha”,[4] “el sujeto es feliz, es su definición” irónica. Está siempre en la fortuna[5] de la repetición. Y es que mientras tanto, Lacan produjo el inconsciente como saber, hecho de significantes-gozados cuya insistencia en la manera de abordar al Otro es claramente un advenimiento de real, el del “no hay proporción sexual”.

En cuanto al advenimiento de real en el síntoma, se le ve en estado naciente en la fobia, este primer significante que se exceptúa de los significantes de la demanda llegados del Otro. El caballo, significante de Hans, no es un objeto. Lacan lo habrá machacado bastante, pero tampoco es un ofrecimiento del Otro, es propiamente un advenimiento, una invención, he aquí de nuevo la invención, de un significante que “encarna” el goce del “pene traumático”.[6] Asegura una primera coalescencia del goce y del significante. Y a Lacan le hace decir que Freud inventó el inconsciente, el inconsciente que él descifra en significantes, a partir del descubrimiento de que ciertos seres hacen de su propia erección, a partir entonces de este primer gozar traumático que la fobia eleva al significante usando algunos elementos imaginarios de la percepción. Es muy exactamente el advenimiento del ciframiento del goce, ya que las fobias infantiles desaparecen, pero el ciframiento, o sea la sustitución, continua del sueño al lapsus, en las llamadas formaciones del inconsciente.

Quedan aún las fijaciones de goce del síntoma, menos efímeras, donde la cifra adviene como letra, única, que es idéntica a si misma, es decir fuera de la cadena e insubstituible, por lo tanto una excepción. Su advenimiento es sin ley, contingente, se exceptúa de los programas del discurso del Otro y es, si se cree a Lacan, lo que LOM, que escribe en tres letras y que se fabrica entre simbólico e imaginario, tiene de más real.

En todos los casos lo real que adviene, ya sea para el colectivo o para cada uno, es un producto de esta extraña capacidad de LOM para hacer lenguaje de todo, de los misterios de una naturaleza que lo sobrepasa y que la ciencia intenta controlar, como también del goce de la cosa que se encierra en lo particular de los casos y que es justamente el motor de lenguas en constante evolución. El psicoanalista se sirve de ello, pero ¿con qué fin?
________________
1. El término original en francés es “mal-heur”, como mala suerte, mala fortuna, “en mala hora…”
2. Lacan J., “La cuestión preliminar (…)”, en Escritos 2.
3. “rencontré manquée”, como encuentro fallido, faltante, fallado, que no ha tenido lugar.
4. ¿“Bon heur”, en oposición a “mal-heur”? ¿Entonces podría traducirse por “dicha” (la dicha de “dichosos aquellos…”)? Creo que la frase que le sigue indica esta dirección.
5. “ Il est toujours à l'heur sans e...”
6. Lacan J., “Conferencia de Ginebra”, 1975.

Presentación

20 años se van a cumplir desde la creación de la Internacional de los Foros del Campo Lacaniano tras la iniciativa lanzada en Barcelona en julio 1998, nueva andadura que, siguiendo el camino trazado por Sigmund Freud y Jacques Lacan, surgió como movimiento de contra-experiencia con el propósito de crear una Escuela de Psicoanálisis, la cual nació efectivamente en el 2001.

20 años después nos reencontraremos de nuevo en Barcelona, aquellos y muchos más, con motivo del X Encuentro de la IFCL y el VI Encuentro Internacional de Escuela. Disponemos de lo esencial: el empuje del deseo de la comunidad internacional, el compromiso de los Foros de Barcelona y del resto de España para que su organización llegue a buen puerto, y el título del encuentro que va a funcionar durante este tiempo como eje vertebrador del trabajo de esta comunidad.

Los advenimientos de lo real y el psicoanalista: un título enigmático por la semántica de “advenimiento”, por su plural —pluralidad que remite a la diversidad de elementos de lo real así como a sus diferentes acepciones—, desde aquello que vuelve siempre al mismo lugar haciendo obstáculo al bienestar, hasta lo real que puede desbordarse, enigmático también por la relación compleja entre los dos términos, de dependencia del segundo respecto del primero, pero no solo eso…

Si como afirma Lacan en La Tercera, el porvenir del análisis depende de lo que adviene de real, y no al revés, ¿qué consecuencias de estos advenimientos —apoyados por el discurso científico— para los lazos sociales y en particular para el discurso analítico, aquel que suelda al analizante con la pareja analista-analizante?

Un título entonces que nos hace pregunta, que nos mantiene despiertos, un título que nos va hacer trabajar. No hay advenimiento de lo real que no venga a truncar la ilusoria y deseada vivencia de continuidad en el hablante-ser, ya sea el que produce el trauma del Otro como constituyente, el de lo real del goce del cuerpo, el del accidente, o el que produce el avance de la ciencia. Es decir, que todo advenimiento de lo real implica un efecto, efecto inmediato que es de afecto —la angustia—, o efectos más silenciosos, incalculables, que se filtran en lo social y de los que constatamos que no dejan de generar nuevas segregaciones. No está en manos del psicoanalista reducir los advenimientos de lo real; el psicoanalista puede responder, nos dice Lacan, haciéndoles la contra.

Presentación de Rosa Escapa y Ramon Miralpeix (coordinación general)